Defensa y asesoramiento ante la Agencia Tributaria y en la fiscalidad cotidiana de particulares y empresas.
Un requerimiento, una liquidación, una providencia de apremio. Cuando llega uno de estos papeles, mucha gente entra en pánico o, peor, lo deja guardado en un cajón esperando que se resuelva solo. Los trámites tributarios tienen plazos, y lo que no se contesta a tiempo puede ser más difícil de arreglar después.
Mi primer paso es siempre el mismo: leer qué pide exactamente la Administración, por qué concepto y con qué motivo, y comprobar si lo que dice es correcto. A veces hay un error de cálculo, de imputación o de datos; otras, la Administración tiene razón y lo que hay que hacer es negociar la forma de pagar.
Si la Administración te abre una comprobación o una inspección, no significa que hayas hecho nada mal; puede ser un control habitual. Pero sí significa que tendrás que aportar documentación y dar explicaciones, y que lo que digas por escrito queda en tu expediente. Acompaño al contribuyente en todo el proceso, desde el requerimiento hasta la resolución, y preparo las alegaciones y los recursos cuando hace falta.
Una herencia con inmuebles, un alquiler que se quiere regularizar, una donación a un hijo: detrás de cada operación hay una carga fiscal que se puede reducir o aplazar si se planifica bien. Trabajo estas operaciones junto con el derecho civil, porque lo que se ha decidido en un testamento o en una partición afecta directamente a los impuestos que hay que pagar.
Cuando el problema no es si se debe, sino cómo se paga, existen mecanismos para pedir un aplazamiento o un fraccionamiento. No siempre se conceden, y hay que presentarlos bien fundamentados y a tiempo. Miro si merece la pena, preparo la solicitud y te explico qué puedes esperar.
No lo dejes sin contestar y no te quedes con las dudas. Tráeme el documento tal como te ha llegado, con la fecha de notificación, y te explico qué pide, qué plazo hay y qué conviene presentar.
Es posible, dependiendo del error y de si se ha regularizado o no. Consúltame para ver cómo está tu caso.
Sí. Hay vías de recurso y de reclamación, pero con plazos que hay que respetar. Lo que hay que hacer es empezar por entender por qué se ha hecho la liquidación, y eso es lo primero que miro.
En algunos casos sí, mediante una solicitud de aplazamiento o fraccionamiento. No es automático: hay que fundamentarlo bien y presentarlo a tiempo. Puedo ayudarte a prepararlo.
Con sede en Valls (Tarragona), ofrezco asesoramiento y representación legal en toda España. Trabajo habitualmente por videollamada, teléfono y gestión telemática de la documentación, pero eventualmente, puedo desplazarme hasta la ubicación del cliente, previo acuerdo.
Cuéntame tu situación y te responderé lo antes posible.
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